360 escalones ascienden hasta el templo, siempre acompañados de una interminable hilera de estatuas de monjes, que ya descienden…
La visita al mercado es imprescindible, la variedad de alimentos es grande, unos apetecibles y otros que dan repugnancia aunque sean comestibles.
Un baño bien merecido en el lago que ocupa el cráter de un volcán, alrededor de él crece la ciudad de Banlug, bajo la mirada del gran Buda en el alto de la colina.
Monjas budistas.
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